martes, 27 de abril de 2021

¿Normalidad?

En el momento de escribir estas líneas, todavía nos encontramos en plena pandemia, aunque parece ser que ya se empieza a ver algo de luz al final del tunel... 

 El año anterior, el 2020, tenía previsto participar en unas cuantas competiciones entre carreras a pié, triatlones y alguna que otra marcha cicloturista pero, finalmente, todo se torció y el año quedó en blanco. Por suerte, en los peores momentos del confinamiento, pude continuar entrenando gracias al rodillo, la elíptica y las gomas, aunque no en las circunstancias que quería, como muchos. 

 Este año la cosa ha mejorado algo permitiendo cierta normalidad y regularidad en los entrenamientos en forma de piscinas abiertas aunque con aforo limitado, recorridos en bici por la comarca y aledaños, y trabajo de fuerza en casa después de haberme podido "aprovisionar" de material de ocasión a través del Wallapop. 

 A nivel de competiciones, ha habido muy pocas pero parece que el tema se va animando mientras las cifras de la pandemia mejoran poco a poco. En el 2020 decidí no participar en ninguna porqué no había mucha seguridad de que pudieran celebrarse. Pero este 2021 ya he podido participar en una carrera a pié que se celebró hace pocos días en Fontcoberta, lo cual me permitió quitarme algo de carbonilla acumulada y notar otra vez el gusanillo de la competición en el estómago. 

 La previsión parece buena, por lo que tengo muy presente la celebración de posibles pruebas. La Cicloturista 3 Nacions que se celebrará en Puigcerdá el próximo 12 de junio es una prueba a la que ya he asistido en dos ocasiones y que me trae muy buenos recuerdos. Además, la fecha cuadra bastante con los partidos de futbol de Aleix. Si finalmente recuperamos una cierta normalidad en nuestras vidas y en el ámbito deportivo, no se me ocurre mejor forma de celebrarlo que participando en esta marcha. 

 A partir de aquí, si todo avanza en positivo, es muy posible que caiga algun que otro triatlón y alguna que otra prueba ciclista más. Me gustaría poder correr en alguna carrera a pié pero, como en estos últimos años, mi rodilla me limita y últimamente se hace notar bastante. 

 Así que espero, en breve, poder publicar alguna crónica contando los momentos prévios a alguna prueba deportiva o el transcurso de la última batallita deportiva.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Fin de temporada

Esta temporada tenía previsto intentar escribir una vez al mes como mínimo en este blog o, al menos, publicar una entrada por cada competición en la que participara. Pero por diferentes motivos, no me ha sido posible y ahora intentaré actualizar un poco la situación.

Desde la Marxa Cicloturista Terra de Remences he participado en 4 Triatlones modalidad Sprint y nada más.

En el mes de junio estuve en el Triatló Sprint Calella de Mar que se saldó con mi primer DNF. Me lié con las vueltas del sector de ciclismo y realicé una entrada en solitario en boxes digna de un campeón. Por desgracia, el momento de gloria solo duró los pocos segundos que tardé en darme cuenta de que algo no iba bien.


Ese mismo mes, con ganas de desquitarme de Calella, participé en el Triatló Sprint de Blanes. Aquí todo fue sobre lo previsto pero, lo reconozco, esperaba conseguir una mejor posición final que la 20a de mi categoría V1M.


En agosto, aprovechando que se celebraba el Triatló Sprint Cross de Campredó, allí me planté un sábado pensando que, con un poco de suerte, quizás podría pisar podio de mi grupo de edad. Pero preparando las cosas en boxes, viendo algunos de los “personajes” que por allí había, ya me di cuenta de que iba a ser bastante difícil. Por desgracia, no me equivocaba y mi 6a plaza en la categoría me dio la razón.


En septiembre pensaba que se me iban a acumular un par o tres de competiciones pero únicamente estuve en el Triatló Sprint de Sant Pol de Mar donde acabé el 10º de mi categoría.


El Triatló Sprint d’Empuriabrava que debía celebrarse este mes se aplazó a Octubre por el mal estado del mar. Pero llegada esa fecha, por motivos laborales, no pude inscribirme, por lo que el 20 de octubre decidí dar por finalizada la temporada 2018-2019.

En reglas generales, ¿como ha ido?, ¿cual es el balance? Pues como siempre, depende... A nivel de lesiones, que son mi gran condicionante y limitante, bien. La rodilla ha respondido y, excepto problemas de gemelos y sóleos a principios de año, solo he tenido  molestias en el codo derecho y en el hombro izquierdo. Pero el hecho de poder ir controlando las cargas y, junto con alguna visita al fisio, no han ido a más.

A nivel de rendimiento, no siento que el resultado sea muy positivo. Este año, a diferencia de otros, decidí contratar los servicios de un entrenador para mejorar mis prestaciones en los triatlones sprint en los que tenía pensado participar e intentar pisar o acercarme lo máximo posible a algún podio. Mi idea era mejorar en natación, que es mi peor sector, y conseguir una carrera a pié algo más consistente asumiendo el perder algo de capacidad en bicicleta pero contando que, si conseguía salir del agua en un grupo más rápido, podría mantenerme en él.

Pero no ha ido exactamente así. Al igual que otros años, las dos primeras competiciones en las que participé fueron las dos marchas cicloturistas de abril y mayo. Creo que el entrenador enfocó la mayor parte de la preparación invernal en estas pruebas, por lo que las sesiones de natación en cantidad y calidad no fueron nada del otro mundo.

A partir de esas fechas y con los triatlones en el objetivo, las sesiones en la piscina tampoco han sido demasiado exigentes y creo que con poco margen para la mejora, como así se ha demostrado en los resultados. Raras veces en una semana he nadado más de 2 días llegando, incluso, en alguna, a una sola sesión semanal.

En la carrera a pié los ritmos casi siempre han sido altos y con bastante técnica. Ahí sí que he notado que me estaba acercando a mis tiempos de hace 4 o 5 años, época en la que conseguí mi mejor rendimiento en este sector.

Pero así y todo, he aprendido cosas y he mejorado en otras. Como todavía no tengo demasiado claro hacia donde encarar esta temporada que viene, he optado por volver a autoentrenarme, que es como siempre obtengo mis mejores resultados y como mejor puedo encontrar el equilibrio en mi vida personal.

¿Y el año que viene?, ¿triatlones sprint?, ¿vuelvo a complicarme la vida y hago algun Half quizás?

viernes, 31 de mayo de 2019

Marxa Terra de Remences

Este pasado domingo 12 de Mayo sonó el despertador bastante temprano y, con algo de pereza, lo reconozco, me vestí tranquilamente y desayuné. Lo bueno de tener la furgoneta y poder dormir en el lugar donde se celebran las pruebas, es que da tiempo de sobras para prepararlo todo e ir con calma.

Con todo a punto, unos 20 minutos antes de la hora prevista, ya me encontraba situado en la salida, relativamente cerca de las primeras plazas y preparado para lo que se avecinaba. Pese a que el día anterior había estado lloviendo bastante, hacía sol y pintaba que la temperatura iba a ser perfecta, como así fue finalmente.


Se dió la salida de la que iba a ser mi tercera participación en la Marcha Cicloturista Terra de Remences y el rápido primer tramo hasta la collada de Capsacosta fue bastante tranquilo y no me costó demasiado mantenerme cerca de las primeras plazas. En el ascenso a este primer puerto me mantuve entre los watios previstos y viendo como se alejaban los más rápidos. Esta marcha tiene la dificultad añadida para mí de que todos los participantes, tanto los de la distancia larga como la corta, tienen el mismo tipo de dorsal, por lo que es relativamente fácil pasarte de vueltas siguiendo una rueda que no toca o llevando un ritmo equivocado. Por eso me concentré en no pasarme para llegar lo más entero posible al tramo final e hidratarme y mantener una carga de CHO’s casi constante.

Coronado el punto más alto, en grupo nos dirigimos hacia Ripoll sin más preocupaciones que rodar lo más rápido posible pero sin malgastar energías.

El puerto de Canes lo encaré de nuevo a un ritmo controlado pensando  en Bracons y Cantonigrós y, finalizado este ascenso, la bajada fue bastante rápida aunque había algunos tramos húmedos por la lluvia del día anterior.

El recorrido por Olot y la Vall d’en Bas también fué en grupo y relativamente tranquilo. En el punto donde nos separamos los del recorrido corto y largo, desaparecieron una gran parte de los integrantes. Comprobé que, más o menos, había tardado lo mismo que el año anterior en el que nos vimos obligados a realizar la distancia corta, por lo que me rondó la duda de si me habría pasado de “vueltas” pese a las buenas sensaciones que aún me acompañaban.

Y empecé el ascenso al Coll de Bracons, sabiendo que todavía quedaba mucho recorrido por delante. Durante este ascenso ya no miré tanto los watios pero intenté ir ascendiendo sin forzar en exceso y superando metros. En esta ocasión y a diferencia de hace 4 años, se me hizo menos duro porqué conocía lo que me estaba encontrando y porqué la transmisión elegida era mucho más llevadera.

Todo lo que sube baja, y un rato después ya me encontraba en el lado contrario en dirección a Manlleu. El descenso es un tramo continuo de curvas donde volví a notar que la rigidez de la Tarmac te lo pone un poco más facil. De nuevo me encontré integrado en un grupo, pero en el avituallamiento de Manlleu tuve que dejar que se alejaran mientras repostaba los bidones.

Así que, después de rodar un rato en solitario, llegué a los pies del puerto de Cantonigrós, donde el esfuerzo y los kilómetros realizados ya empezaban a pasar factura en forma de calambres, aunque bastante menos que en otras ocasiones. No es un puerto exigente en cuanto a pendiente, pero más que largo, se me hace duro por el desgaste acumulado. Y por los comentarios que pude escuchar, no soy el único.

Y por fin la última bajada hasta la Vall d’en Bas, rápida, muy rápida. Curvas relativamente amplias, pocos coches, ganas de acabar y la sensación de que la llegada por fin está cerca. Último “arreón” hasta la meta 5 horitas y 38 minutos más tarde de haber empezado.


Buenas sensaciones, creo que buen rendimiento final y otra prueba superada. ¡A por la siguiente!

lunes, 6 de mayo de 2019

Marxa Rutes del Montseny

Este pasado domingo 07 de abril participé en la primera prueba prevista para esta temporada 2018-2019. Como viene siendo habitual por esta época del año, la escogida fué una marcha cicloturista, en este caso la Rutes del Montseny, cuya salida y llegada se realiza en Granollers. Hasta hace poco no la conocía demasiado, pero el calendario de futbol de Aleix me obliga a elegir aquellas que se celebran los días en que no tiene partido y, en este caso, me alegro de haber podido asistir. 

Llegamos el día anterior, sábado, algo más tarde de lo previsto y, una vez instalados, tuvimos el tiempo justo para hacer algo de “turismo” por el centro, cenar y acostarnos sabiendo que el día siguiente iba a ser intenso.

Sonó el despertador bastante pronto, a  las 05:45 horas y, pese a que la previsión del tiempo anunciaba nublado, cuando se hizo de día salió el sol aunque con bastante frío. Desayuné y me fui caminando a formalizar la inscripción y recoger el dorsal mientras la ciudad se iba poniendo en marcha lentamente. Camino de nuevo a la habitación, tuve tiempo para tomar un café con cierta tranquilidad y acabar de repasar mentalmente la estrategia prevista. Esta cierta calma se alteró momentáneamente cuando me di cuenta de que me había dejado el chip en casa, pero pude solucionarlo facilmente con la organización alquilando uno para la prueba.

A las 08:00 horas más o menos, y después de habernos avisado de que en algunos puntos del recorrido haría bastante frío, se dió la salida. Unos 190 ciclistas enfilamos por Granollers en dirección al que iba a ser el primer puerto (3a categoría) de los 3 de los que consta la ruta. Excepto algun arreón importante, casi sin darme cuenta, conseguí mantenerme entre los 25 primeros y, en ese grupo, llegué a los piés del que iba a ser el segundo puerto del día (Sant Marçal de 1a categoría).

Desde el inicio los “escaladores” fueron desapareciendo y quedé en un grupo de unos 5 ciclistas con los que recorrí uns 10 km pero más forzado de lo que quería. Consciente de que este no es mi terreno y que ese esfuerzo me pasaría factura para lo mucho que todavía quedaba, decidí levantar el pié del gas y realizar los últimos 10 km de ascenso algo más “controlado”.


Por fin llegué a la cumbre de este interminable puerto e inicié un rápido descenso. La Tarmac es mucho más rígida que mi anterior Cube y es más fácil trazar las curvas, por lo que a misma o más velocidad, voy algo más relajado que antes y me crea menos tensión y fatiga.

Recuperé alguna posición y poco después inicié el ascenso del que iba a ser el último puerto del día (Collformic de 1a categoría). Aquí ya notaba las piernas algo “cargadas”, pero me centré en mantener el ritmo más alto posible, pero que me permitiera llegar a la cumbre relativamente entero.

Poco menos de 10 km después me encontraba iniciando el descenso y encarando la que iba a ser la última parte del circuito tirando a llano y con repechos cortos, claramente más favorable a mis características. Al volver a dar pedales, los calambres aparecieron y, como sé que es algo temporal, me hidraté bien y esperé a que todo se volviera a poner en su sitio. Aproveché para echar un vistazo al GPS y en los aproximadamente 100 km que llevaba recorridos, ya había acumulado algo más de 2300 metros de desnivel.

Y así, casi sin darme cuenta, empecé a incrementar el ritmo y no tardé en ir dando alcance a otros ciclistas. Pese a que intenté formar grupo con algunos para relevarnos, pronto me encontraba de nuevo pedaleando en solitario hasta dar alcance a otros participantes.

Saltando de grupo en grupo, me fui acercando a Granollers. En los últimos kilómetros, sobretodo en algun cruce y rotonda, eché de menos alguna indicación y, por momentos, tuve la sensación de que me había perdido. Pero finalmente y sin más problemas, llegue a la zona de meta pasando por debajo del arco de llegada y finalizando mi participación en esta prueba en 4 horas 45 minutos, posición 27 de la General y 6º de mi categoría.


Una prueba muy recomendable, con solera, no masificada, con un recorrido espectacular por el Parc Natural del Montseny y con una organización totalmente volcada en el corredor. Lo tengo claro, ¡volveré!

viernes, 15 de marzo de 2019

Temporada 2018-2019

Como viene siendo habitual por estas fechas, hace ya unos meses que di por iniciada la temporada 2018-2019 con la intención de contar con los servicios de un entrenador. Prácticamente siempre me he autoentrenado y este año quería cambiar la metodología y contar con una perspectiva externa para intentar conseguir el máximo rendimiento posible.

Por eso en octubre del 2018 llegué a un acuerdo con un entrenador que tenía las condiciones que buscaba. Control de los entrenamientos con Training Peaks o Golden Cheetah, sesiones de bici por potencia y control con WKO+, cierta experiencia y licenciatura. Pero cuando ya llevaba unas cuantas semanas con él, me di cuenta que mis obligaciones familiares, laborales y demás, no casaban demasiado con su metodología y, sobre todo, con su comunicación.

Por lo que, después de finalizar con él de forma totalmente amistosa, me encontré de nuevo buscando entrenador, del cual ya dispongo desde hace cerca de un mes.

Todo va sobre lo previsto y, tal como necesito, adapta las sesiones de entrenamiento a mis horarios, por lo que en este sentido, no debo preocuparme de mucho más que de entrenar, llegar a los objetivos de cada sesión y recuperarme.

Este cambio que preveía que iba a ser el único y más importante de la temporada, se fastidió hacer un par de semanas con la rotura de nuevo del cuadro de mi bici de ruta CUBE. El mismo sitio que en el anterior, en una de las vainas traseras, pero esta vez ya se había acabado la garantía, por lo que tocaba rascarse el bolsillo antes y más de lo previsto.

Y la elegida ha sido una preciosa Tarmac que, después de unos cuantos kilómetros, noto mucho más rígida y reactiva que la Cube y que se adapta mucho mejor a mis características. Así que, aún y el contratiempo, cada vez estoy más contento con el cambio.

En cuanto a los objetivos de este año, pues la primera parte de la temporada no difiere mucho de las anteriores en que comenzaré compitiendo en pruebas relacionadas con la bici. Eso sí, las sesiones son mucho más exigentes que las de años anteriores, por lo que mi estado de forma es mejor. Además, una vez superado algun que otro problema habitual con mis gemelos, no he dejado de tocar la carrera a pié así como la natación cada semana con la mirada puesta en los triatlones de la segunda parte del ciclo.

Lo único que me preocupa ahora es si estas cargas de trabajo las podré aguantarlas todo el año, más a nivel mental que físico. Pero ya se sabe, el que algo quiere, algo le cuesta. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

Triatló Sprint Vilanova i la Geltrú

Como el tiempo últimamente había estado siendo algo movido por mi zona, esperé hasta última hora para decidir si me inscribía en el Triatló Sprint de Vilanova i la Geltrú que se tenía que celebrar el domingo 21 de octubre. Y como a mediados de semana las previsiones eran más que buenas, el miércoles anterior formalicé la inscripción, buscamos un hotelito por la zona para dormir la noche anterior y allí nos desplazamos con la familia el sábado.

Desde el triatlón de Empuriabrava del pasado mes de setiembre, tenía éste en el punto de mira por dos razones principales. La primera porqué fue el segundo triatlón con el que me inicié en este mundillo en el 2009 y tengo muy buen recuerdo. Y segundo, porqué al celebrarse en la provincia de Barcelona, se supone que el nivel es alto, por lo que era una buena oportunidad de valorar y comparar mi rendimiento.

Estas últimas semanas, las sesiones de entrenamientos no habían sido todo lo específicas que deberían para preparar en las mejores condiciones una prueba de este tipo, pero el global sí lo había realizado teniendo en mente las capacidades necesarias para este tipo de distancias y ritmos. Desde hace unos cuantos meses ya, han estado cayendo semanalmente  3 sesiones de natación, 3 de carrera, 3 de ciclismo y 2 de fuerza, algunas de ellas combinadas.
 
El domingo, que amaneció radiante, me levanté temprano, desayuné y fui a boxes a recoger dorsales y dejar la bici. Volví al apartamento tranquilamente para acabar de vestirme, recoger las cosas y regresé a boxes para dejar todo el material preparado. Estuve dudando hasta el último momento sobre correr con o sin calcetines y, finalmente, me decidí por esta última opción para ganar algo de tiempo en la transición. Neopreno colocado y paseo hasta la playa.

La salida de mi grupo (hubo tres, primera federados, la mía segunda dos minutos más tarde no federados y tercera dos minutos más tarde tri-womans) se dio con un cierto retraso de unos 15’. Contrariamente a lo habitual en mí, esos momentos y los previos me encontraba bastante tranquilo y confiado.


Señal de salida, carrerita hasta el agua y nado hasta la primera boya con bastantes golpes pero a un ritmo extrañamente cómodo, pero con sensación de ir rápido. El mar estaba perfectamente en calma y me sorprendió el hecho de que avancé más nadadores de lo habitual. Casi sin darme tiempo, dejé la última boya a mi izquierda y empecé a encarar la arena de nuevo, aprovechando el poco oleaje para dejarme llevar un poco.


Menos de 10’ más tarde de la salida estaba en la arena corriendo hacia la zona de boxes con la sensación de que este tramo de natación se me había hecho muy corto. Pensé que los 750 metros previstos debían haber sido bastantes menos, pero horas más tarde el Garmin me confirmó que no.

Primera parte de la transición relativamente rápida hasta que, a pocos metros de la línea de montaje me di cuenta de que el cinturón con el dorsal seguía en el manillar donde lo había dejado preparado. Parada obligada para colocármelo, con la pérdida de segundos que puede suponer. Novatada pagada...

El tramo de bici consta de un circuito a dos vueltas en el que al principio y al final de este se callejea por el municipio hasta una carretera recta pero con continuos repechos. Diría que es el mismo que recorrimos en el 2009. Como siempre estos dos últimos años, no tardé en empezar a adelantar y a saltar de grupo en grupo. Paso por boxes, ánimos de mi familia e inicio de la segunda vuelta. Hacia la mitad, me encontré integrado en un grupo en el que pude aprovechar algún relevo para recuperarme un poco, pero en la última parte decidí apretar un poco más el ritmo llegando casi en solitario.


Entrada en boxes para dejar la bicicleta y, después de algún pequeño problema con el cierre magnético del casco en forma de segundos perdidos, empecé la carrera a pié algo más de 41 minutos más tarde de la salida, no sin antes escuchar a Marta que las cosas iban bastante bien.

La idea era mantener el ritmo más alto posible pero pensando en ser algo conservador y manteniendo una frecuencia de pasos alta y cortos. Mirando de reojo el reloj, vi un ritmo agónico para mí de 4:00 min/km que pensé que no podría mantenerlo demasiado tiempo. Pero si había ido a competir, había que sufrir y en eso me concentré. 

El circuito de carrera también consta de dos vueltas en un recorrido agradable a la vista y prácticamente llano en el paseo marítimo con algún tramo de tierra y barro de la lluvia caída estos últimos días. Me vi avanzado por algún corredor, pero yo también avancé unos cuantos. El avituallamiento de agua estaba situado alrededor del kilómetro 4 y en la primera vuelta decidí no tomar nada para no romper el ritmo. Poco después de iniciar la segunda vuelta, tomé un gel pero, aún y así, noté como la fatiga empezaba a hacer acto de presencia. El ritmo había decaído un poco, y alargaba algo más de deseable la zancada. Igualmente, mi sensación de esfuerzo era agónica y en el reloj continuaba viendo de reojo el ritmo cercano a 4:15 min/km. Paso de nuevo por el avituallamiento y esta vez sí cogí un poco de agua para refrescarme la cabeza y tomar un poco para acabar de digerir el gel. Últimos metros enfilando la recta de llegada y paso por meta en unos increíbles pocos segundos más de 1 hora y 1 minuto, para conseguir medalla de chocolate, 4a plaza, de mi Grupo de Edad.

 
Contento no, lo siguiente en una prueba que, de haber salido en el grupo de los federados, quien sabe si hubiera tenido opciones reales de podio en mi Grupo de Edad. Este resultado y rendimiento me ha hecho plantear algunas cosas de caras la temporada siguiente en la que, casi con toda certeza, basaré mi preparación y competiciones en la corta distancia mientras la rodilla me lo permita...

viernes, 19 de octubre de 2018

Triatló Sprint Empuriabrava

Hasta el día antes de la celebración del Triatló Sprint Empuriabrava, mi motivación y determinación para dar el máximo e intentar revalidar la tercera plaza de mi Grupo de Edad del año anterior eran muy elevadas. Estaba confiado en haber realizado una buena preparación  los últimos meses, prácticamente exclusiva para esta prueba, y estaba mentalizado para sufrir desde principio a final.

Pero el sábado tuve un problema personal de los graves que me dejó muy tocado anímicamente, hasta el punto de poner muy en duda mi participación. Pero finalmente, recogí los dorsales, preparé las cosas e intenté dormir lo máximo que pude.

El domingo amaneció con un tiempo perfecto y con la família nos dirigimos hacia el lugar de celebración de la prueba. Pese a que los problemas del día anterior que no dejaban de rondarme por la cabeza, intenté centrarme y disfrutar en lo posible del momento más inmediato.

La preparación del material fué sin sobresaltos y poco antes de la hora prevista ya me encontraba en la salida a punto para nadar.

Sonó la señal y empezó el tramo de natación con, sorprendentemente, buenas sensaciones. El uso del neopreno y el hecho de nadar en el mar me favorecen y supongo que lo noté desde el principio. El tramo se desarrolló sin demasiados contratiempos, excepto por la presencia de medusas, de lo que ya estábamos avisados. Tener que estar atento me ayudó a que el tiempo pasara más rápido y menos pendiente de la fatiga, junto con el aumento de 2 a 3 sesiones semanales en la piscina. Unos 14’ después salía del agua, casi 2 minutos menos que el año anterior, y empezaba a encarar la zona de boxes.

  
Todo parecía ir sobre lo previsto, las sensaciones eran buenas y subido en la bici empezaba mi mejor segmento, el de ciclismo. Pero en una de las rotondas del inicio, aunque vi que el suelo estaba húmedo, decidí arriesgar un poco para no perder demasiada velocidad. Mala decisión, la rueda trasera donde llevo una cubierta sin dibujo que ya me ha dado más de un susto, deslizó un poco, lo justo para obligarme a enderezar la bici y tocar frenos. Mi trayectoria me dirigía directo hacia el bordillo de la rotonda pero, por suerte, justo en el momento del impacto, conseguí hacer saltar un poco con la bici, lo que  no impidió que acabara en el suelo. No me hice nada, pero calculo que perdí algo más de un minuto en volver a poner la cadena que había saltado y recentrar la rueda trasera que se había desplazado y quedaba algo frenada.


 De nuevo me encontraba pedaleando y, una vez comprobado que todo parecía estar en su sitio y que no debía lamentar nada más que el tiempo perdido, me centré en mantener la máxima velocidad posible para atrapar y adelantar triatletas. El circuito a una vuelta es llano y se desarrolla en la zona donde vivo, lo cual es simplemente perfecto para mí. Pronto me encontré tirando de un grupo de unos tres o cuatro participantes al que se sumaron algunos más a medida que íbamos atrapándolos y del que tiré la mayor parte del tiempo para intentar mantener la velocidad.

Unos 33 minutos más tarde, cerca de medio minuto más que en el 2017, me encontraba de nuevo en zona de boxes e inicié la carrera a pié. Pese a que intenté no salir demasiado fuerte, la presencia de la família, amigos y gente conocida provocó que pronto estuviera corriendo a mi límite, muy a mi límite. Sabía que mi rendimiento estaba siendo muy bueno, pero a medida que empecé a cruzarme con los participantes que tenía delante, no tardé demasiado en comprobar que este año no iba a poder volver a subir al podio.


Poco más de 21 minutos más tarde de haber empezado a correr, algo más de un minuto mejor que la edición anterior, crucé la línea de meta en 27ª posición general y 6º de mi Grupo de Edad. ¿Mejor tiempo que el año anterior? Sí, incluyendo la caída en bici .Pero como comentamos con algunos miembros del club que también estuvieron en la edición anterior, el nivel ha aumentado y las primeras plazas cada vez son más “caras”.

¿Y punto final a esta temporada? Pués todavía no lo sé, pero si el tiempo acompaña, a lo mejor el día 21 de octubre tendré material para otra historia.

martes, 9 de octubre de 2018

Triatló Olímpic de Catalunya - Banyoles

Después de Andorra parecía que iba a tenr un verano relativamente tranquilo en cuanto a competiciones, pero se ha animado y a fecha de hoy 5 de octubre he podido competir en 3 pruebas más.

La primera fue el 15 de agosto y consistió en la habitual ya Travesia de Natación de Roses. No tiene demasiada historia. Un tramo en el mar que, según la organización, debería consistir en unos 1500 metros que, finalmente, acaban siendo unos cuantos cientos más.

No tengo mucho más que explicar excepto que el nivel es muy alto, y en esta ocasión me lo tomé como una prueba de contacto con dicha distancia e intentando anticipar las sensaciones con las que me iba a encontrar pocas semanas después en el Triatló Olímpic de Catalunya que se iba a celebrar en Banyoles. Sensación de nado lento y ahogado casi desde el inicio pese a intentar mantener mi poco nivel de técnica, con un tiempo y posición final discreto, por la mitad de mi Grupo de Edad.

Pero un par de semanas después, el 1 de septiembre, ya me encontraba en la salida del Triatló que da título a esta entrada. A la habitual desgana, nervios y pensamientos negativos con los que convivo en los momentos previos al inicio de este tipo de pruebas, en esta ocasión (y supongo que en las futuras que pueda haber...) se añadía el temor sobre si la rodilla me aguantaría la distancia de la carrera. Solo una semana antes había corrido esta distancia en modo de prueba, aunque las sensaciones habían sido bastante buenas.

Dos minutos más tarde que los federados,empezamos la prueba de natación desde el agua en el lago de Banyoles y las sensaciones iniciales no fueron buenas. Supongo que entre mi bajo nivel de nado, el no llevar neopreno y que es agua dulce donde la flotabilidad es poca, me costó encontrar mi ritmo y en un par de ocasiones estuve tentado muy seriamente de abandonar. Pero poco a poco fuí desechando esta idea de mi cabeza y me centré en ir superando boyas al ritmo más alto posible pero soportable. El tramo final se me hizo algo complicado porqué un participante decidió mantenerse a mi estela y continuamente me tocaba los piés, lo que además de incomodidad, provocaba que se me hundieran. Pero pude solucionarlo desviando algo mi trayectoria.

Transición a la bici relativamente rápida y sin sorpresas, y desde el primer kilómetro me autoimpuse un ritmo altísimo, y se nota que es donde rindo mejor. Este segmento consta de dos vueltas a un circuito bastante variado con tramos llanos, subidas y bajadas en una zona donde habitualmente voy a entrenar unas cuantas veces al año y que conozco bastante. Desde el inicio no paré de adelantar triatletas y estuve continuamente saltando en solitario de grupo en grupo sin que nadie pudiera aguantarme la rueda. Muy motivado empecé la segunda vuelta algo más conservador y buscando ruedas para recuperar fuerzas y guardar energías para el tramo de carrera. Pero, aún y así, igualmente continuaba superando rivales hasta el tramo final en que pasé a formar parte de un grupo donde aproveché para tomarme cierto respiro y recuperación.

  
Segunda transición algo más lenta de lo esperado por algun problema con los calcetines y ya me encuentro iniciando la carrera a pié al límite desde el inicio y regulando en lo posible para, sinceramente, no reventar. Acabo la primera de las dos vueltas que se realizan en el tramo de carrera prácticamente llano y viendo de reojo ritmos en mi reloj por debajo de los 4:40 min/km. La segunda vuelta, intenté mantener el mismo ritmo pero la fatiga muscular empezó a hacer acto de presencia notando como la frecuencia de pasos disminuía y tendía a aumentar la longitud de la zancada. Consciente de esto e intentando ponerle remedio, llegué a la zona de boxes donde se encontraba la ansiada meta que traspasé y conseguí completar mi primer triatlón olímpico después de 5 años del último en unas fantásticas 2 horas y algo más de 21 minutos. Sencillamente, muy feliz.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Gran Fons Andorra MTB '18

Como ya comenté en un anterior post, este domingo 22 de julio participé en una de las competiciones que tenía marcada en negrita para esta temporada y es la Gran Fondo Andorra MTB. Una prueba con dos recorridos, uno largo de unos 90 km y otro más corto de unos 50 km, que fue el que realicé.

La prueba cambió de organizador este año pero el recorrido acabó siendo exactamente el mismo que el del año anterior, por lo que se me presentaba una excelente oportunidad de poder comparar datos, y algunos han sido muy interesantes.

La salida de la distancia corta se realizó en 2 tandas, con 15’ de diferencia y yo salí en la segunda. Sinceramente, vista la experiencia, creo que es mejor salir en la primera para tener mejores referencias y evitar corredores con ritmo más lento, como sucedió.

Pese a la lluvia caída los días anteriores, el terreno estaba bastante seco y pedregoso. Se trata de un circuito sin demasiadas complicaciones técnicas que transcurre en su mayor parte por pistas y caminos relativamente anchos y con largas subidas y bajadas.

La primera parte empieza con una subida sostenida relativamente corta en la que me situé en las primeras plazas que ya no abandoné. Inmediatamente se empieza a descender por una pista que combina camino algo estrecho y técnico con tramos rápidos y más fáciles e, incluso, algo de asfalto. Llegados a este punto, una de las complicaciones, como ya he comentado antes, consiste en encontrar el espacio correcto para poder ir superando a algunos ciclistas rezagados de la primera salida sin perder ritmo ni velocidad.


Finalizada esta bajada, empieza la primera subida larga y exigente por una pista sin muchos más problemas que la pendiente y la longitud. Me noté con un buen ritmo y sensaciones, y decidí no forzar demasiado para poder encarar con garantías el último tramo.

Un nuevo descenso en gran parte esta vez por un camino más estrecho, técnico y complicado sobre todo por el tipo de terreno rocoso. El cansancio empieza a hacer acto de presencia pero el agarre de la bicicleta es bueno y me noto muy seguro en las trazadas. Es un hecho que haber cambiado las cubiertas hace muy poco favorece esta sensación. Tengo demasiada tendencia a agotar material... Además, no cuesta demasiado encontrar una buena rueda de referencia que me permite ganar algo de velocidad.

Y casi sin darme cuenta, me encuentro iniciando el último tramo que empieza con la subida más larga y dura del circuito. Aquí decido dar todo lo que me pueda quedar y me impongo un exigente ritmo que me permite llegar a la ansiada meta en la 19ª posición absoluta con un tiempo de 2h27’56” segundos. 


Se da la circunstancia de que en el 2017 tardé 2h37’28” y la posición fue exactamente la misma, el 19º. Pero el número de participantes eran menos de la mitad de esta edición del 2018 lo cual, a mi entender, indica que el deporte popular todavía no ha parado de crecer y que su nivel tampoco. ¿Nos veremos el año que viene? Aún es pronto para decidirlo.

miércoles, 18 de julio de 2018

Triatló Popular per Relleus Banyoles

Este pasado sábado 30 de junio participé junto con dos compañeros del Club en el Triatló Popular per Relleus de Banyoles. Se trata de una prueba corta y muy rápida en la que únicamente se puede participar por equipos, sin posibilidad de realizarla individualmente. Lo de “popular” lo dejaremos entre comillas.

Aunque ya había oido hablar de esta competición alguna vez, ésta fue mi primera participación y comprobé que, al menos en las primeras plazas, la presencia de triatletas no era mayoritaria. La mayor parte de equipos estaban formados por nadadores, y ciclistas y corredores, con lo que comportaba. El tramo de natación constaba de unos 1000 metros, el de bici de btt de unos 12 km y el de carrera de unos 7 km más o menos, así que ya os podeis ir haciendo una idea de los ritmos que se manejaban...

Nos fue bien y estoy completamente seguro de que dimos lo máximo.  En mi caso, tres días antes pude dar un par de vueltas de reconocimiento por el que debía ser inicialmente el circuito de bici, por lo que creía que no iba a ciegas. Pero finalmente, prácticamente una tercera parte del recorrido varió del que me pasaron previamente y este se me hizo más duro y técnico. 

Las dos primeras terceras partes del circuito fueron prácticamente un continuo de subidas y bajadas, alternando tramos anchos más o menos rápidos, con otros más estrechos, sinuosos y algo técnicos. Y la tercera parte ya fue más llana y rápida favorable a mis características, aunque el tipo de terreno arenoso y seco complicaba algunas curvas y las hacía muy resbaladizas. Parte de este recorrido parece ser que se utiliza tambien para la Copa Catalana BTT Internacional que se celebra en el municipio.



Al final, conseguimos la sexta plaza quedándonos a unos 3 pocos pero insalvables minutos del podio. Gran ambiente, buen avituallamiento final y una excelente oportunidad de compartir esfuerzo y charla con un buen par de amigos.

martes, 26 de junio de 2018

Preparando Gran Fondo Andorra MTB '18

Si todo va sobre lo previsto, el próximo 22 de julio tengo la intención de participar en la Gran Fondo Andorra MTB, una prueba de BTT con dos distancias de 90 y 50 km, aunque estoy inscrito en la corta.

Este año la organización parece ser que ha cambiado de manos e irá a cargo de Win Sports Factory, pero es una prueba que lleva celebrándose, creo, desde el año 2016 y he estado en las 3 ediciones. En el 2016 hice el recorrido largo de unos 90 km y el año pasado el corto de 50 km, con mejores resultados de los que esperaba. Mi intención este año es intentar mejorar la marca conseguida, ya que parece ser que se mantiene el mismo circuito.

A diferencia de los 2 años anteriores en que la preparación la realizaba manteniendo, prácticamente, sesiones de entrenamiento dirigidas a mejorar capacidades muy relacionadas con marchas de Gran Fondo e incrementando el tiempo encima de la BTT, este año he preparado algo un poco más específico.

La idea es realizar más trabajo previo en la Zona Umbral o Z4, que es donde se pasa la mayor parte del tiempo de la prueba debido al desnivel de esta. Y a medida que se acerque la fecha, incrementaré el trabajo en la Zona Z5 o de Consumo Máximo de Oxígeno para intentar elevar lo máximo posible mi VO2Máx.

Además, previamente, el 30 de junio participaré también en el Triatló Popular per Relleus de Banyoles con el Club donde me encargaré de realizar el segmento ciclista de BTT que preveo que será muy ràpido porque tan solo consta de 11 km y con un nivel técnico no muy alto.

Así que este mes de julio se presenta bastante animado...

viernes, 18 de mayo de 2018

Terra de Remences 2018

Primer objetivo de la temporada cumplido. Este pasado domingo 13 de mayo se celebró una nueva edición de la Marxa Cicloturista Terra de Remences y allí estuve.

Después del agua caída durante la noche anterior, el día amaneció tapado, mojado y lloviznando. Tenía previsto realizar la ruta larga de 170 km pero, pocos minutos antes del inicio y cuando ya estabamos en la salida, la organización decidió suspender esta distancia por el estado de algunos puntos de la carretera a causa de la lluvia caída. Así que, al final, los cerca de 1450 participantes de los 3000 inscritos iniciales realizamos un único circuito de algo más de 95 km.

Tuve mis dudas, la preparación de estos meses atrás la había realizado para una distancia más larga, y un recorrido más corto me obligaría a mantener un ritmo más fuerte del previsto. Además, aunque creo que bajo medio bien, en mojado no tengo demasiada seguridad y la previsión del tiempo no parecía indicar que nos encontraríamos con el asfalto seco.

Pero casi sin tiempo para pensar mucho más, se dió la salida y empezamos a pedalear. Me situé en la parte delantera del pelotón dentro de los 100 primeros y nos dirigimos hacia Olot rápidamente. El paso por este municipio fue veloz, limpio y menos complicado de lo que preveía.

La carretera antes de llegar al primer puerto de Capsacosta, llanea bastante hasta el tramo final, donde se empieza a subir y el grupo se empezó a estirar. Continuaba bien situado hasta el inicio de este ascenso. Como me conozco y sé que al principio de las subidas me cuesta alcanzar mi “temperatura”, esperé a encontrar mi ritmo sin preocuparme demasiado por los ciclistas que me fueron pasando. Pronto empecé a sentirme mejor y fui pedaleando a buen ritmo intentando mantener los watios muy cerca del Umbral pero sin sobrepasarlo demasiado.

El avituallamiento marcó el final del ascenso y empecé a descender sabiendo que hasta Ripoll el recorrido es rápido y bastante llano con cierta inclinación negativa. Me esforcé para llegar a un grupo, con el que nos entendimos bastante bien y fuimos relevándonos mientras dábamos alcance a otros ciclistas.

En Ripoll, al inicio del segundo puerto de Coll de Canes, me sentía bien pero sabía que este ascenso aunque no es exigente, se me podía hacer largo si me “emocionaba” demasiado. Por lo que volví a levantar el pié y dejé que se fueran lentamente algunos de los ciclistas que había alcanzado antes pero controlándolos a cierta distancia. Pronto volví a notarme fatigadamente cómodo y fuí manteniendo algunas ruedas mientras sumaba kilómetros. Y así llegué al tramo llano que marca el final del ascenso del Coll de Canes y el inicio de la bajada.

El asfalto, pese a estar mojado, parecía estar en buen estado y, excepto un par de curvas muy cerradas de 180º, creía recordar que hasta Olot es un tramo bastante rápido. De todas formas, estaba pensando en lo bien que me iría encontrar una buena rueda cuando me pasó un ciclista con el maillot del club organizador de la prueba. Así que me puse a su sombra y no tardé demasiado en comprobar que conocia la carretera perfectamente.

Sin sustos pero con algun “tembleque” involuntario no sé si del frío, de los nervios o de ambas cosas, llegamos de nuevo a Olot y, entre rápidos tramos llanos, algunos repechos y curvas de todo tipo mojadas, los indicadores de la organización nos llevaron hacia el último tramo del recorrido por la Vall d’en Bas.

Nos volvimos a juntar un pequeño competitivo grupo que, con rápidos y cortos relevos,  fuimos aumentando de nuevo al ir alcanzando más ciclistas. El tramo por la Vall d’en Bas es un bucle llano, estrecho, con asfalto algo irregular y multitud de curvas, cruces, rotondas... Esto, sumado al suelo húmedo y, supongo, a que el cansancio había empezado a hacer acto de presencia en mayor o menor medida, provocó algun que otro susto en mi grupo del que, afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna caída.
Penúltima recta, último giro de 90º y llegada a meta a las 2 horas 57 minutos sin más historia. Posición 107 de la General y 17 de mi categoría, un resultado impensable hasta hace menos de un par de años. Supongo que estoy tocando techo porqué no veo demasiado margen de mejora, la verdad... Pero ahora, toca analizar y empezar a preparar el próximo objetivo...      

lunes, 9 de abril de 2018

Próxima competición

Como cada año desde hace ya unos cuantos, al principio de la temporada intento fijarme unas competiciones objetivo, aunque debo reconocer que al final, por diversos motivos, sale lo que sale.

Este año la primera, principal y en la que ya estoy inscrito será la Marxa Cicloturista Terra de Remences en la distancia larga de 175 km y con un desnivel de 2600 metros. 

Se celebrará el próximo 13 de mayo y la conozco porqué participé en la edición del año 2015 con un buen resultado final para mí de 5 horas y 38 minutos. En general, tengo un buen recuerdo de ella por el recorrido, ambiente, sensaciones... pero hay algunos puntos que me preocupan.

Uno de ellos es casi inevitable si no quieres perder demasiadas posiciones en los kilometros iniciales y mantenerte en un buen grupo, y son las ocasiones de peligro que se producen al rodar en pelotón por el interior de Olot y por la carretera antes de llegar al primer puerto de Capsacosta. La velocidad es alta, el pelotón grande y los giros, frenazos, aceleraciones, adelantamientos, averías, obstáculos... se suceden, por lo que hay que estar muy atento.

El siguiente punto que me preocupa son los dos últimos puertos, Bracons i Cantonigrós. El primero por su intensidad, con una alta exigencia a nivel muscular y que me dejó condicionado el resto de la ruta. Y el segundo por su duración, que simplemente parecía que no se acababa nunca. 

Para intentar mejorar este punto, en la preparación he programado entrenamientos concretos de mejora del umbral de lactato y del consumo máximo de oxígeno. Tambien he perdido peso respecto al año 2015, por lo que mi potencia relativa (w/kg) debería haber mejorado a hipotèticas iguales condiciones. Y, además, en dicha edición participé con una relación de transmisión 53-39 y 11-25. Ahora llevo una 52-34 y un cassette 11-28 con el que creo que puedo afrontar con ciertas garantías fuertes desniveles.

Por lo demás, espero que haga buen tiempo y que el ambiente el día previo y el siguiente de la prueba sea similar al del año 2015.

lunes, 12 de marzo de 2018

¡Seguimos!

¿Por dónde empiezo? ¿Dónde lo dejé? Parece que ha pasado algún tiempo desde que hice la última entrada en este blog el 12 de enero del 2016, “solo” algo más de 2 años.

Aunque no sé el motivo concreto, si en su momento quizás lo di de alta porqué sentí cierta necesidad de explicar las experiencias que vivía practicando triatlón, tampoco puedo concretar el porqué he dejado de hacerlo durante todo este tiempo. Pero supongo  que con la aparición de la artrosis en mi rodilla y la obligación de tener que dejar de correr, perdí el interés o entendí que finalizaba una etapa.

El caso es que la situación ha dado, en algún sentido, un vuelco inesperado y quizás la historia se reemprende. Por lo que este parece un buen momento para seguir dando vida a este proyecto.

¿Han pasado cosas durante este tiempo? Bastantes, tanto a nivel deportivo como en otros. He continuado entrenando, he competido (algo menos de lo que quería, eso sí...), he disfrutado, he sufrido...

A nivel de entrenamientos, he continuado programándomelos yo mismo y sigo aprovechando cualquier ocasión para intentar aprender algo más, ya sea mediante formaciones, cursos, charlas, webinars...

En competiciones y resultados, la genética y el motor dan para lo que dan y difícilmente subo al podio o aparezco en las primeras posiciones. Pero de vez en cuando, si el nivel no es demasiado alto, salta la sorpresa y consigo algo interesante como una segunda plaza por equipos en un triatlón Half por relevos, o una increíble tercera posición en mi grupo de edad en un triatlón Sprint local. Continuo participando en distintas disciplinas como marchas cicloturistas, maratones BTT, travesías a nado, triatlones por relevos...

Además, no solo he vuelto al grupo y al club de triatlón donde he estado siempre, sino que vuelvo a ejercer de presidente.

Respecto a lesiones y demás, la edad no perdona y, pese a que intento controlar mucho las cargas para evitar sobrecargas, hay épocas en que parece que las encadeno. Rodilla, codo, hombros, gemelos, sóleos... pocas partes de mi cuerpo quedan que no hayan tenido que recibir algún tratamiento del médico o del fisio.

¿Y qué es lo que ha cambiado desde la última vez que escribí aquí? Pues que el tratamiento que realicé para la rodilla parece que funcionó y la lesión está bastante estabilizada. Continúo teniendo molestias de vez en cuando, pero llevo cierto tiempo corriendo regularmente, unas dos veces por semana aunque no demasiada distancia. Y las posibilidades de volver a participar en algún que otro triatlón han vuelto, así que ¿qué mejor motivo para volver a dar vida a este blog?

martes, 12 de enero de 2016

Próximo objetivo.

Continuando con la tónica general de anteriores temporadas, en la actual 2015-2016 he fijado como objetivo más cercano la competición Girona MTB Challenge que se celebrará el próximo 10 de abril.
Se trata de la misma prueba en la que participé el año pasado y que no pude finalizar porqué rompí el asiento de la bici en el km. 42 aproximadamente. Es una prueba de btt de unos 100 km. con un desnivel de unos 2500 metros acumulados y no excesivamente técnica.

La programación de esta prueba la he realizado mediante una planificación contemporánea o ATR. Está formada por 4 macrociclos, uno bastante extenso de Acumulación, dos de Transformación y el último de Realización.

El mesociclo de Acumulación consta de 12 microciclos de una semana de duración cada uno, aunque el 6º microciclo es de recuperación. El primer mesociclo de Transformación está formado por 7 microciclos (el 4º de recuperación), y el segundo mesociclo por 2 microciclos. El último mesociclo, el de Realización, consta de 3 microciclos y finaliza con la celebración de la prueba comentada antes.

Cada microciclo lo integran 4 sesiones de ciclismo, 2 de natación, combinándolas siempre que puedo con trabajo de pesas en el gimnasio, core y propiocepción, y un día de descanso prácticamente total.
Actualmente me encuentro en el microciclo 11 del mesociclo de Acumulación y parece que todo va según lo previsto. Además, el buen tiempo acompaña y no me veo en la necesidad de tener que hacer variaciones respecto a lo planificado.


Hay otra novedad, estoy inmerso en un tratamiento mediante hormonas o factor de crecimiento en un centro médico deportivo para intentar regenerar el cartílago de mi rodilla. La mejoría es lenta, pero parece que empiezo a tener buenas sensaciones. Si consigo frenar y reducir las molestias, me daré por más que satisfecho y, quien sabe, quizás me podré permitir el lujo de realizar alguna tirada de carrera de vez en cuando.

Y a nivel de material, me he animado a quitar el doble plato de la bici de btt y montar solo uno. He instalado una transmisión 1x11 con un plato de 30 dientes y un cassette de 11 vel. Con una relación 11-40. De momento, por lo que lo he podido probar, me parece suficiente en las subidas, algo justo llaneando y, sobre todo, corto bajando por pistas rápidas. Pero todavía puedo jugar un poco con el plato instalando uno de 32 dientes, aunque esperaré encontrarme algo más en forma.